Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) y Hemorroides - 1 de Mayo 2012 - Grupo de Apoyo YOTENGOCUCI


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6:03 PM
Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) y Hemorroides

Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) y Hemorroides

Las personas que sufren de EII, también sufren de diarrea, lo cual causa a menudo hemorroides, entre otras complicaciones anales. Aquellos que sufren de colitis ulcerativa pueden ser tratados con procedimientos quirúrgicos para hemorroides, pero no aquellos que sufren de la enfermedad de Crohn.

Las hemorroides son formaciones anatómicas normales. Cada individuo nace con hemorroides. Cuando se hacen sintomáticas es que nos referimos a un paciente como portador de enfermedad hemorroidal.

  ¿Qué frecuencia tienen las hemorroides?

Más del 60% de la población de edad mayor a 50 años sufrirán de síntomas de hemorroides.

  ¿Para qué sirven las hemorroides?

Las hemorroides son importantes para mantener la continencia "fina”. Actuando como "almohadillas anales”, aseguran un cierre perfecto del canal anal.
 

  ¿Por qué generan problemas?

La mayoría de los síntomas son producidos por el prolapso (deslizamiento) de la mucosa ano-rectal en y hacia fuera del canal anal. El prolapso de la mucosa y hemorroides internas en el canal anal hace que la presión del esfínter sobre estas estructuras determine una alteración del flujo sanguíneo, lo cual predispone a la trombosis (coágulos dentro de los vasos sanguíneos).

  ¿Qué factores predisponen a su aparición?

Diarrea y constipación
Dificultad para la evacuación y abuso de laxantes
Esfuerzos prolongados
Obesidad
Vida sedentaria
Ciertos deportes, como ciclismo o equitación
Embarazo y parto
Trastornos circulatorios
Abuso de alcohol
Abuso de comidas picantes
Exceso de café

Las hemorroides externas generalmente no sangran. Pueden trombosarse (coágulos dentro de los vasos sanguíneos) y causar gran dolor. Aunque, en pocos casos, las hemorroides externas pueden necrosarse y provocar una complicación seria, la mayoría de las hemorroides trombosadas se resuelven espontáneamente. Posteriormente, pueden quedar zonas de piel redundantes (Plicomas externos). Éstas pueden causar prurito y dificultad para realizar un aseo adecuado.

Generalmente, los síntomas incluyen aumento de volumen local e inflamación, dolor en la defecación o a la presencia de la masa hemorroidal y sangramiento anal defecatorio y/o espontáneo, el cual puede ser escaso o llegar a la anemia crónica. En algunos pacientes puede presentarse sangramiento severo.

  ¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnóstico se realiza con un examen proctológico realizado por un especialista. Aunque se visualicen claramente las masas hemorroidales, debe realizarse una endoscopía rectal para descartar otras lesiones. Siempre debe descartarse la presencia de enfermedad subyacente, como enfermedades inflamatorias intestinales, tumores o pólipos colorrectales.

  Las hemorroides, ¿pueden transformarse en un cáncer?

No. Pero los mismos síntomas producidos por las hemorroides pueden deberse a un tumor o a otras enfermedades serias, especialmente el sangramiento.

  ¿Cómo se tratan?

Según el grado y los síntomas, las hemorroides se pueden tratar con medidas higiénico – dietéticas, procedimientos no quirúrgicos o cirugía.

El tratamiento inicial consiste en medidas conservadoras, tales como dieta rica en fibra, suplementos de fibra, laxantes suaves, medidas de higiene local, entre otros. Si los síntomas persisten, está indicado realizar procedimientos o cirugía de acuerdo al grado de las hemorroides.

  Tratamiento de las hemorroides

Mantener una buena higiene anal y evitar rascar o frotar las hemorroides para ayudar a prevenir las infecciones
Corregir el estreñimiento añadiendo fibra a la dieta: frutas, verduras, pan integral, líquidos abundantes
Corregir las diarreas
Evitar comidas muy sazonadas y el consumo de alcohol
Evitar esfuerzos al defecar
Reducir el tiempo de defecación
Utilizar papel higiénico suave o limpieza anal mediante baño con agua tibia

En pacientes portadores de hemorroides grado I y II, se puede intentar tratamiento local con ligadura elástica hemorroidal, coagulación infrarroja o esclerosis hemorroidal, todos procedimientos ambulatorios. Los síntomas se resuelven en el 70 al 80% de los pacientes. En pacientes portadores de hemorroides grado III y IV, la cirugía es el tratamiento de elección.

En algunos pacientes que han presentado trombosis, pueden quedar plicomas o hemorroides externos voluminosos que provocan molestias y dificultad para el aseo local, las que pueden ser extirpadas quirúrgicamente.

  ¿Cuándo está indicado el tratamiento quirúrgico?

El tratamiento aceptado de la enfermedad hemorroidal sintomática, en pacientes portadores de hemorroides grado III y IV, ha sido hasta la fecha la aplicación de diversas técnicas quirúrgicas de hemorroidectomía. Esta cirugía implica la extirpación de los paquetes hemorroidales y mayor o menor cantidad de mucosa y parte del canal anal y anodermo.

  ¿Cuál es la evolución después de una hemorroidectomía?

En un bajo porcentaje de los pacientes operados puede presentarse cierto grado de incontinencia y se calcula que hasta un 25% puede persistir con molestias después de 5 años.

  ¿Qué adelanto o mejora ha aparecido en el tratamiento de la enfermedad hemorroidal?

La innovación más interesante de los últimos años en el tratamiento de la enfermedad hemorroidal es la introducción de la cirugía con sutura mecánica (PPH: Procedimiento para el prolapso y las hemorroides).

Ésta consiste en una extirpación de un "anillo” de la mucosa y submucosa por encima de los paquetes hemorroidales y en una anastomosis (unión) muco-mucosa con una desconexión vascular de las hemorroides.

  ¿Qué ventaja tiene la cirugía con sutura mecánica sobre la convencional?

Esta anastomosis es realizada en un área desprovista de receptores de dolor y se evita el trauma quirúrgico del anodermo, lo que hace que este procedimiento sea muy poco doloroso. Esta técnica reduce el prolapso, fija la mucosa y restablece la relación normal entre mucosa y el tejido hemorroidal.


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