a Psiconeuroendocrinoinmunología es considerada por
muchos el paradigma de la medicina del futuro. Estudia la relación entre
la psiquis, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema
endocrino, y ofrece nuevos abordajes para cambiar la forma en que las
personas percibimos el mundo. Los componentes de la PNEI son
los neurotransmisores, las hormonas y las citoquinas que actúan como
moléculas mensajeras llevando información entre los sistemas nervioso,
endocrino e inmune. Esta nueva rama de la ciencia nos muestra que la
mente o la actividad del cerebro es la primera línea que tiene el cuerpo
para defenderse contra la enfermedad, el envejecimiento y la muerte, y
alinearse a favor de la salud y el bienestar.
Es un nombre largo y difícil.
Se trata de una ciencia que estudia la forma en la que la mente, el
cerebro, el sistema endocrino y sistema inmunològico se comunican en
forma permanente.
Hoy se sabe que la actitud del paciente ante la enfermedad es
fundamental para empezar el camino hacia la salud. Las emociones
negativas, pensamientos tristes, depresivos, ansiedad, miedo
sentimientos de soledad y aislamiento producen cambios en la química del
cerebro y tienen un efecto perjudicial en la fisiología del cuerpo.
Esto es lo que los médicos conocen como suicidio endògeno.
Por el contrario las emociones positivas que registra el cerebro pueden
aumentar la capacidad del sistema inmunològico para luchar contra la
enfermedad, de ahí que resulte importante insistir en que la salud no
esta solo en manos de los médicos, sino que son los mismos pacientes
quienes deben involucrarse personalmente en el proceso de curación.
En la fundación Salud se dictan seminarios intensivos para pacientes
severos y también hay otros cursos de divulgación y técnicas para los
que simplemente quieran aprender a vivir.
Stella Maris Maruso es una gran terapeuta argentina que aplica la
moderna psico-neuro-endocrino-inmunología (que ella explica en la
entrevista abajo) y una de esas personas cuya vida personal y laboral
contribuyen a dejar el mundo mejor que cómo lo encontraron.
Tanatóloga y discípula de la Dra. Elizabeth Kübler Ross, su trabajo
abarca aspectos de la salud integral, el bienestar emocional y la vida
espiritual, de hecho la denominan "Artesana del Alma” y "Maestra del
Corazón”. En sus 29 años de experiencia en el acompañamiento de personas
con enfermedades severas ha tratado a más de 20.000 pacientes con
cáncer y es autora de más de 168 meditaciones destinadas a la
autosanación, el crecimiento interior y el desarrollo espiritual.
En esta entrevista en La Contra de La Vanguardia del 8-5-2008 deja
constancia del poder de la mente y nuestras emociones sobre la salud,
algo todavía infravalorado. La película "¿Y tú qué sabes” y numerosos
estudios aportan evidencias científicas de todo lo que ella afirma.
Aquí están sus sabias palabras sobre las que relexionar e integrar en nuestra vida:
Tengo 55 años. Nací en Buenos Aires, donde vivo. Educo a personas que
atraviesan crisis severas. Estoy casada y he criado cuatro hijos.
¿Política? Ayudar a los demás a vivir hasta el último instante. ¿Dios?
No soy religiosa, soy espiritual: experimentar la trascendencia me sana.
¿Cuántos pacientes?
Casi 30.000 en los últimos 30 años, con enfermedades de todo tipo, cánceres…
¿Cómo los ayuda?
No tratando de no morir, sino de vivir hasta morir, de morir bien.
¿Qué es morir bien?
Vivir hasta el último instante con plenitud, intensamente. Vivir más
no es más tiempo, sino sentirte alegre por estar aquí y ahora.
¿Acaso no vivían antes de enfermar?
¡Muchos agradecen a su cáncer que les haya enseñado a ser felices, a vivir! La enfermedad es una oportunidad de enriquecerse.
Mejor que no llegue.
¡Pero llega! El dolor entra en todas las casas. ¡Y esto hay que
saberlo! Deberíamos aprender desde niños que morir es parte de la vida, y
a fortalecernos en cada contrariedad.
No nos lo enseñan, es verdad.
Al no aprender a dominar la mente, vivimos arrastrados por ella. Es
malvivir: ¡la mente es demasiado loca para confiarle tu vida! Confíale
tus negocios, ¡pero no tu vida!
¿Por qué no?
La mente va de excitación en excitación, te impide gozar la vida. Los
médicos dicen que padecemos ‘síndrome de déficit de deleite’: ¡no
sabemos gozar de lo que nos da la vida!
Yo lo procuro.
Un 10% es lo que te pasa y un 90% es lo que haces con lo que te pasa.
Cuestión de actitud. ¿Cuál es la mejor?
Sentir pasión ante la incertidumbre de la vida, ante lo que sea que vaya a traerte.
¿Sea lo que sea?
Sí. Los psiquiatras detectan que hoy padecemos de neurosis noógena: falta de responsabilidad y sentido de la propia existencia.
Pues sí que andamos mal.
Sí, pero la ciencia vanguardista trae buenas noticias: acudiendo a tu
interior puedes obtener todo lo que necesites, producir endógenamente
todas las drogas analgésicas, euforizantes… ¡Puedes aprender a sanarte!
¿Y prescindir de la medicina?
Hablo de la TERCERA REVOLUCIÓN DE LA MEDICINA: después de la cirugía y
los antibióticos, llega la psiconeuroendocrinoinmunología.
A ver si me cabe la palabra en una línea.
Es la disciplina que integra psiquismo y biología, tras treinta años
de investigaciones de sabios como Carl Simonson, Robert Ader, Stanley
Krippner…
¿Qué postulan?
La interconexión del sistema nervioso central, el nervioso
periférico, el endocrino y el inmunológico. Te lo resumo: ¡las emociones
modifican tu capacidad inmunológica!
Así, ¿una emoción puede enfermarme?
La angustia ante lo incierto, el miedo, la desesperanza, el
remordimiento, la rabia… ¡Cada una tiene su bioquímica! Y es venenosa,
es depresora del sistema inmunológico.
¿De un día para otro?
La salud no es un estado: es un proceso, y muy dinámico. ¡Por tanto, siempre puedes reforzar tu salud si trabajas tus emociones!
¿Las trabaja usted con sus pacientes?
Sí. Hay pacientes ordinarios, sumisos a creencias establecidas, y pacientes extraordinarios, que generan creencias sanadoras.
Creer que puedes curarte… ¿puede curarte?
Hay un viejo experimento famoso: a cuarenta mujeres con cáncer de
mama, el médico les contó que la quimioterapia las dejaría calvas.
Luego, sólo suministró quimioterapia a veinte mujeres y dejó que las
otra veinte creyesen recibirla…
Y no me diga que…
Sí, sí: el 60% de las segundas quedaron tan calvas como las tratadas
con quimioterapia. ¿Qué modificó la bioquímica interna de esas mujeres?
¡Sus propias creencias!
Inducidas por el médico.
Lo que demuestra el enorme poder del médico. ¡El médico puede
estimular con su actitud la capacidad autocurativa del paciente! Un hijo
mío es médico: a él y a todos los médicos les ruego que jamás le digan a
un paciente que su condición biológica es irreversible. Ese es el único
pecado médico.
Pues hay diagnósticos que desahucian.
Son condenas: matan más que el tumor. Acepta el diagnóstico que sea,
¡pero jamás aceptes un pronóstico! Jamás: si abandonas la esperanza de
mejorar, de luchar por tu propia salud…, activas el suicidio endógeno.
Pero sembrar falsas esperanzas…
¿Falsas? A mi padre le pronosticó el médico tres meses de vida por un
diagnóstico de cáncer de próstata diseminado al hígado. Trabajamos
juntos con amor, relajación, meditación, nutrición… y al año no tenía
células cancerosas. Vivió 18 años más.
¿Qué dijo su médico?
‘Milagro’, dijo. Remisión espontánea. Desde ese día cerré mi empresa y
me volqué a ayudar a otros como a mi padre. Y yo hoy vivo en la
frontera del milagro: la remisión es un efecto colateral en enfermos que
han abrazado las fuerzas de la salud, la vida.
¿Cómo han dado ese abrazo?
Sintiendo que la enfermedad enriquece su vida y que morir no es un
castigo, ampliando el círculo de lo que les importa y poniéndose al
servicio con amor por la vida que nos traspasa, escapando de su cabeza y
empezando a sentir: a reír, a llorar… Se han permitido asombrarse y han
experimentado estados de trascendencia…
¿Qué entiende por trascendencia?
Liberarte de tu historia pasada y del temor por la futura. La
meditación ayuda mucho. Y eso cambia tu bioquímica: estás sano, ¡vives!
Por el tiempo que sea, estás vivo.
Vía: La Contra de La Vanguardia
Fuente:
http://www.elblogalternativo.com/2008/11/19/stella-maris-maruso-y-la-psicoendocrinoinmunologia-hay-emociones-que-pueden-matarte/
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